Hemivertebra en un bulldog francés

Una hemivértebra es una malformación congénita que afecta principalmente, afecta a razas braquiocefálicas, como el Bulldog Francés e Inglés, Boston Terrier o Pug.

Esta malformación tiene su origen en un problema en el desarrollo embrionario con base genética; aunque no se conoce bien la causa, se cree que se debe a alteraciones vasculares o a problemas de osificación, lo que origina un fallo en la formación simétrica de una o varias vértebras, normalmente torácicas. Puede mostrarse como una desviación de la columna o comprimir la médula espinal. Cuando existe compresión medular la solución suele ser la descompresión quirúrgica y la estabilización.

Las espaldas caninas tienen de 49 a 53 vértebras, dependiendo de la largura de la cola. Los frenchis tienen entre 10 ó 15 menos debido a su cola corta. Las vértebras de la cola normalmente están deformadas en los Frenchies. Los huesos de la espalda, aunque todos tienen la misma básica estructura, están clasificados en varias regiones: 7 cervicales, 13 torácicos, 7 lumbares, 3 sacros y el resto los de la cola.

Los extremos derecho e izquierdo de la vértebra no se desarrollan correctamente produciendo un cuerpo vertebral en forma de mariposa; en ocasiones las dos mitades de la vértebra crecen de forma desigual generando un cuerpo vertebral en forma de cuña; según el lado hacia donde se dirija la parte gruesa de la cuña puede causar una curvatura dorsal (cifosis) o lateral (escoliosis) de la columna. Las vértebras de la cola atornillada son hemivértebras; lo que puede resultar deseable en la cola según el estándar de raza puede traer serias consecuencias en el resto de la columna.

Los animales afectados pueden no mostrar síntomas, la mayoría se detectan de forma ocasional, por radiografías realizadas por otros problemas y cuando se presentan se deben a la compresión de la médula espinal. Si más de una vértebra está afectada, aumenta la probabilidad de signos clínicos.

En los casos que muestran síntomas clínicos, éstos se desarrollan de forma temprana, y con frecuencia comienzan a raíz de algún pequeño traumatismo; en la mayoría de los casos, los síntomas son similares a los producidos por un daño medular. Pueden afectar en mayor o menor grado a las extremidades posteriores, comenzando con debilidad y evolucionando hacia parálisis; otros síntomas son dolor (que puede aumentar durante la manipulación), y en casos muy avanzados incontinencia urinaria y fecal.

De forma preventiva debería hacerse una radiografía de la columna a la edad de 6 meses para evidenciar si existen hemivértebras, y lógicamente cuando exista algún pequeño síntoma de inestabilidad al andar; si hay evidencia de alguna hemivértebra deberemos realizar un plan preventivo de fisioterapia y ejercicio adecuado para evitar o reducir problemas de parálisis en el futuro. Siempre hay que evitar carreras y giros bruscos, saltos y ejercicios violentos, subir o bajar escaleras. Debemos caminar con nuestro perro por suelo blando como césped o tierra y favorecer el desarrollo de la musculatura de la espalda con ejercicios como la natación.